Music On Vinyl – 1994 – 2012

Me gustaría que mi historia con Pulp fuera diferente, menos ordinaria, más significativa y formativa. Me gustaría haberlos conocido antes de que lo hice, me gustaría haberme clavado en ellos antes de lo que lo hice. A veces fantaseo con la idea de que si los hubiera conocido antes y me hubiera clavado antes en ellos, me hubiera ahorrado infinidad de malas elecciones, múltiples errores y unas cuantas decepciones, hubiera sido más fresco, más sofisticado, o mínimo un poquitín menos teto. Ahora, aunque me gustaría pensar que eso hubiera sido un escenario real, lamentablemente no hubiera sido posible, era aún demasiado joven y baboso a los 13 y 14 para aprehender las letras de Jarvis Cocker e identificarme con ellas cuando el His ‘n’ Hers salió, incluso para el Different Class.
Yo, como creo la gran mayoría de gente de mi edad y contexto, supe de Pulp con el Different Class por ahí del 95, 96. Disco 2000 y Common People fueron temas que ocuparon la rotación del MTV Latino de la época y sí, gustaban, eran canciones pegajosísimas apoyadas de videos que estéticamente marcaron una época (los 90 abordando los 70), pero para ese momento andaba demasiado ocupado escuchando cosas como Korn y Rap chafa y metal y ondas demasiado burdas como para poder entender la sutileza y la pericia narrativa de Pulp; lo que es ser adolescente y estúpido.
Seamos realistas, la adolescencia es una mamada. Sí, te salen pelos y te crecen las glándulas y eso te dará licencia para masturbarte y coger (bastante mal por los próximos 3 años por lo menos), y eso aunque sea chingonsísimo y resulta esencial para la subsistencia de la especie y terminará por ser una buena inversión a largo plazo, en el período inmediato es un intercambio bastante jodido si consideras el descontrol que traerás en el cuerpo porque creces rapidísimo y no mides y pak, así te chingaste todos los vasos de casa de tus papás, te diste cantidad de golpes contra paredes, muebles y sus patas, puertas o el piso. La cara se te deforma y un día tenías nariz de MJ cuando aún no se blanqueaba y al otro boca de soplavidrios y los ojos chuecos. La voz te hizo pasar incontables osos cuando te tocaba hablarle a una chava o en el salón, y eso es tan sólo lo superficial y superable. Esencialmente durante la adolescencia tu psique se la entregas unos años a las hormonas y los efectos y alteraciones que estas ejercen en tu cerebro, convirtiéndote en una bolita de volubilidad con granos, llena de cambios de opinión y estados de ánimo casi inmediatos y sin aparente razón; una mínima tolerancia a otros y uno mismo y será la causa de las más paupérrimas decisiones tomadas en esencialmente todos los aspectos que uno a esa edad aparentemente puede controlar. Sencillamente la adolescencia es un período que está de la chingada y si alguien dice o realmente cree que la pasó bien en esa época, o que fue el mejor momento de su vida, o fue tan traumática su experiencia que la bloqueó, o realmente ha tenido una vida trágica; o, la mayoría de las veces, es un imbécil, así de fácil. En mi experiencia, nadie interesante tuvo una adolescencia que haya considerado “agradable”, buenos detalles sí, sin duda, mucho descubrimiento y la cosa, pero viendo hacia el pasado la adolescencia es terrible que te lleva luego al período en tus veintes en que medio intentas descifrar qué pasó los últimos 7 años y luego la parte de tus veintes en que intentas compensar por lo que no hiciste de adolescente o en tus tempranos veintes -y así uno se convierte en treinteenager o chavo ruco en un traz- el punto de todo esto es que el His ‘n’ Hers es una perfecta y punzante narración de esos años.
Habrá sido ya el 99 o 2000 cuando me clavé con Pulp… Poníamos discos -pésimamente, por cierto- mi amigo Marcelino y yo y teníamos cada quien una combinación de rolas que durante 30 minutitos cada quien podíamos poner cualquier fiesta a gritar, cantar y bailar no obstante nuestro nulo conocimiento técnico. Involucraba mashups, electroclash, y el momento álgido de mi parte siempre involucraba girls and boys de blur, atomic de blondie y Disco 2000 o Common People de Pulp (no lo mismo, pero relativamente intercambiables, toooooodos se las sabían y tooooooodos cantaban el coro); ya saben, cosas básicas que funcionan perfecto con una banda de jovenazos inflados de azucar y alcohol cortesía de cubas-como-de-albañil proporcionadas en vasos rojos hechas con rones sospechosos y refrescos de cola que lamentablemente no siempre eran coca-cola. No había I-tunes, Napster ni salía,y aunque pudieras bajar discos completos en audiogalaxy, conseguir una quemadora era difícil y además tardaba años en quemarse el circulito tornasol… Se ahorraba y se compraba el disco en mix-up o tower records, obviamente eran de esos que les ponían claves para no espantar con el precio (de B-17 a B-24 era accesible, conseguir un importado llegaba al B.29 y eso era francamente una peladez de dinero), metías el disco en una carpeta y la cargabas a la fiesta a la que fueras a poner discos esperando que ningún imbécil le tirara un chupe encima o un manolarga se la robara. Así fue la historia con mi copia del Different Class.
Sí, Different Class es una joya, de ese hay poco que decir, el disco habla solo y se ha escrito toneladas al respecto. Es un disco casi perfecto donde encontramos a una banda con un estilo claro y a un Cocker maduro retratando sin recato a su sociedad con un sarcasmo e ironía ultra-británicos y una precisión quirúrgica proveniente de un atento y inexorable observador que se reconoce partícipe de la monserga que es el día a día para la mayoría de la clase media; pero para que existiera Different Class tuvo que haber existido His ‘n’ Hers.
Este disco del 93 es el parteaguas en la carrera de Pulp. Llevaban años grabando discos para disqueras pequeñas que retrasaban sus entregas indefinidamente mientras ellos mismos estaban en un período de constante trasnformación estilística. En esa época Mackey llevaba a Jarvis a raves y Jarvis le pasaba discos de Scott Walker y Gainsbourg a Steve, cimentando las bases de lo que sería el Pulp que apreciamos, y por favor, no me salgan con “era fan desde el Separations”, no mamen, si no son de Sheffield y tienen más de 40 no les creo.
En esa época Pulp estaba entre disqueras, o más bien con dos o tres de ellas, editaron un 12” de un álbum que aún no salía que fue nombrado sencillo de la semana por el NME y les empezó a dar notoriedad más allá de Sheffield: My Legendary Girlfriend. Esto era 92, cuando Nirvana y el grunge tenían todos los ojos sobre ellos, haciendo que los ingleses -todos los grupos ingleses- tuvieran un par de años para que su prensa y su radio organizara un muy frágil concepto de identidad nacional musical que abarcaba música bastante dispar bajo el nombre Britpop, cuya pista de entrada fue el escopetazo que se dio Cobain en la cabeza. Es así como Pulp llega con His ‘n’ Hers a una disquera grande, Island, que en el último gran frenesí de gastadera promocional de las disqueras les edita sencillos, EP’s y videos, haciéndolos estrellas en su paísde la noche a la mañana. El disco pega y es nominado al Mercury donde pierde por un voto contra el “Elegant Slumming” de los M People, un disco del que pocos se acuerdan de una banda que duró como 5 años y tuvo dos canciones buenas.
Ahora, quiero remarcar algo esencial en cómo nos involucramos con el pop. Uno se aproxima a las bandas con sus temas moviditos, pero se hace fan con aquellas con las que de una forma u otra se identifica en niveles emocionales mucho más profundos que aquellos que te hacen chasquear los dedos o mover la cabecita. Son las canciones miserables, las enojadas, las lujuriosas, las que hacen que uno se entregue a una banda. Uno no puede ser fan de un grupo si al menos una de sus rolas no te saca una lagrimita o te da ganas de besar a alguien o te da ganas de cogértela contra una pared o te da ganas de pegarle a esa misma pared. Así funciona esto. Las bandas que uno quiere y que le resuenan llegan a uno con estas cualidades y en momentos de cambio personal cabrón, no es que “la música fuera mejor antes” es que “antes” estabas en constante cambio y por eso descubríamos más cosas que nos resonaran.
Bien, Mi historia con el His ‘n’ Hers, tiene que ver con momentos de cambio personales y en mi caso particular y el de más de la mitad de las canciones de Cocker, obviamente, con una chica.
Alrededor de esa época en que ponía discos en fiestas, conocí a una chava, con la que terminé siendo novios, tenía un gusto finísimo en música, y sí, era la más emocionada cuando sonaba esa media hora de batazos. De entre los gustos compartidos, obviamente estaba Pulp y Blur. Venga que una mujer que no aprecie a Jarvis Cocker o a Damon Albarn no es una buena mujer para uno, y ella amaba a Pulp, a mí me gustaban un montón, todo bien… Viéndolo en retrospectiva teníamos poco en común y menos disposición de encontrar puntos en común, pero dios, era guapa y hacía cosas “artsy” y nos gustaba música parecida y me daba discos y yo le daba cassettes y cogíamos y medio toleraba mis borracheras de veinteañero. Un primer amor tardío típico: bonito, básico, infantil e intransigente.
Uno queriendo complacer a la chava que te trae cacheteando la banqueta,pues busca clavarse en la música que le gusta para gustarle, para entenderla y para darle más canciones y es ahí cuando aparece por primera vez en mi vida el His ‘n’ Hers. A decir verdad, en ese momento, las primeras escuchadas no me encantaron, no era el Different Class, era mucho más obscuro, tenía menos ganchos, en general no era tan “cantable”, pero traía Babies, y Do You Remember the First Time? y cuando uno no le pone mucha atención a las letras completas de Pulp y se clava sólo en los coros pues ocurre la penosa situación donde terminas cantándote y dedicandote canciones con historias ojetes con tu chica del momento.
Ese primer amor, como todo primer amor, acabó en desastre, un completo cagadero, de esos que o te terminan llevando a terapia o terminan apareciendo en el psicoanálisis a los treinta. Los detalles y las razones de fondo sobran: yo me convertí en un cretino con ella, ella en una cabrona conmigo y se fue a estudiar a otro país y yo me negué a ir a visitarla y me cortó.
La desgracia, la depresión, el azote y obvio la autoflagelación: claro que iba a escuchar Pulp para acordarme de ella, para intentar entenderla… Y obvio, se vuelve a esas canciones, pero ahora ya con absoluta atención; y descubrí un disco que sencillamente explicaba a la perfección todo lo que sentía: El His ‘n’ Hers es un disco de ansiedad post adolescente, de ardor y venganza, de lujuria fantaseada, una mirada brutal y sin nostalgia de un Jarvis Cocker a sus treintaytantos recordando inclementemente qué era tener entre 17 y 24, mezclando perfectamente la añoranza con la sensación de abandono y la subsecuente mezquindad, el cinismo y los celos que le tienen que seguir; pero también, creo, fue el primer disco en el que de una u otra forma pude entender una perspectiva femenina con la que me podía relacionar, que podía ser súper sensible y cuidadosa o sumamente frágil o cabronamente despiadada… Por lo menos sentí que había aprendido algo después de esa serie de trancazos emocionales. Fue y es un disco que me permitió vivir cosas que no me tocaro realmente a través de las palabras de otros, pero que carajo cómo me identifiqué en su momento y a partir de él, cómo me he identificado con toda la obra de Pulp. Carajo, en su maratónico show de la ciudad de México grité, canté, bailé, lloré, bebí, y extrañamente me emocionaron más las rolas del His ‘n’ Hers que el resto de su catálogo (a excepción de Sorted for E’s and Wizz , esa es su mejor canción). Con Joyriders (mi segunda canción favorita de ellos) me abracé con mis amigos, en Lipgloss apuntaba al vacío a una chava con la que esencialmente recreé Acrylic Afternoons, Do You Remember the First Time? iba dirigida a todas las chicas que te habías tirado, con las que no había pasado de eso, pero aún tenías ganas de darte otro encontronazo; en She’s a Lady acbaé sintiéndome como si fuera madrina de boda soltera y borracha cantando I will survive… Babies, esa no canté el coro.
Un disco increíble, que además en esta edición en vinil, tiene el valor agregado de traer el Sisters EP, una trilogía de rolas que continua la historia que se origina en Babies, y que si se quiere conseguir solito te cuesta esencialmente un ojo de la cara.
A mí me sirvió un montón y seguro cuesta menos que tres meses de psicoanálisis o años de andar arrastrando traumas pasados.

R.A.